Leyendo El Rey Araña

“En rigor, la narración terrorífica es el cuento por excelencia, la historia prototípica que esperamos escuchar cuando nos sentamos con las orejas bien abiertas a los pies de alguien frente al resplandor temblón del fuego: es lo que por antonomasia merece ser contado”
Fernando Sabater

spider king, publicado en España por Grafito editorial como EL REY ARAÑA

Empecé El rey araña al amanecer del domingo, a eso de las seis de la mañana, cuando los primeros rayos de sol iluminan el sofá del salón.
En la mesita de centro un buen desayuno de acompañamiento. Aun no había pegado el primer bocado, ni había leído la tercera página cuando me di cuenta que ciertas historias, como bien dicen los buenos narradores de terror, es mejor leerlas en plena noche.
Así que espere, y espere, y aun espere más, hasta que al filo de la medianoche, bajo una tenue luz de una lámpara de esas de pinza de Ikea (perfecta para leer tebeos) y los pies descalzos sobre el radiador, comencé, esta vez sí, la historia del Rey Araña.

No soy muy dado a leer en horas intempestivas, más que nada porque uno madruga para ir al curro, pero las historias de miedo son mejor leerlas al ocaso, cuando el sol empieza a ocultarse tras el horizonte, es en ese momento que somos más sensibles a lo desconocido y el miedo primigenio a la oscuridad hace acto de presencia. O cuando Iker Jimenez nos acojona con su cuarto milenio.
Una Pena no tener la hoguera, el sonido de crepitar de la leña, un búho de fondo, los grillos de serenata y el viento frio en el cogote y tengamos que conformarnos con un fondo de pantalla de fuego en el ordenador a 720p .

El rey Araña que os quede claro, no es Outlander, ni Cowboys & Aliens, ni Los invasores de Marte como he leído por ahí, como mucho se acercaría a La cosa de Carpenter.
Aquí la temática de ciencia ficción es puramente anecdótica, y es que Josh Vann la utiliza como excusa para dotarle a la típica historia de fantasmas un tono más épico.

The spider king, publicado en España por Grafito editorial como EL REY ARAÑA

Corre el año 956, estamos en plena era de la oscuridad, donde lo mágico domina las creencias y como telón de fondo, el miedo a la posible llegada del Ragnarok que anuncia las profecías, cuando el rey Araña, un conquistador interestelar, cae por accidente en la tierra en pleno conflicto territorial.
El rey Araña representa la encarnación del mal más tradicional, la tentación en estado puro y nuestros peores miedos, con la capacidad (como un fantasma) de robarnos la integridad física y síquica, sometiéndonos a sus deseos. Y es que Josh Vann sabe lo que hace, su guion no deja nada al azar en la historia y se nota el mimo especial que hay detrás de la construcción de cada personaje.

En el apartado del dibujo Simone D’Armini hace un trabajo impecable y bastante original, con un estilo ecléctico a medio camino entre la imaginería celta, los autores Disney italianos, Enrique Fernández y ese toque oscuro de Mignola que le da a la historia ese puntito terrorífico que necesita.

El rey araña me ha parecido un gran “cuento”, de esos que te mantienen pegado a sus hojas de principio a fin, y que se hace corto (espero continuación por parte de los autores).
Me parece una elección cojonuda y fresca por parte de Grafito Editorial, en un panorama donde historias grandilocuentes vacías de contenido llenan las estanterías de tiendas de comic y grandes superficies. El rey Araña Es una historia que entretiene, te hace pasar un buen y tenso rato. De ritmo ágil y nada previsible.
Así que prepárate a disfrutar, como cuando eras joven, a taparte con una mantita y leer con una linterna bajo ella.

Por Andrés Fernando Carrasco Martinez


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