Christian Espín
Tras dibujar durante toda mi infancia, con 9 años abrieron una tienda de cómics en mi pueblo y allí me enamoré de la portada del tomo 21 de Dragon Ball. Mi padre decidió regalármelo y eso desembocó en mi relación de amor (algo tóxica) más larga.
Después de leerlo 10 veces empecé a copiar los dibujos (Sí, pertenezco a la escuela de “dibujar Gokus”) y después creé mis propias grapas. Parece que a los chavales de mi clase les gustaban así que seguí con ello. Tras presentarme a varios concursos de dibujo y no ganar ninguno, pedí a mi amada progenitora que me apuntara a clases de dibujo de cómic para volverme una bestia. En el siguiente concurso que participé, apliqué todos los nuevos conocimientos adquiridos y perdí ante un niño que puso purpurina en su dibujo…(Sí, soy algo rencoroso, je, je)
En la secundaria dibujaba a los profesores como villanos de Dragon Ball (Mi amor por Goku dura hasta el día de hoy) y un profesor me los confiscó. Más tarde me enteré de que estaban colgados en el cuarto de profesores así que me lo tomé como un halago.
Unos años más tarde, estudié el bachillerato artístico y tras ver el panorama del mundo del cómic, estudié un grado superior de animación. Muy bonito ver algo en movimiento pero qué hastío de trabajo. El siguiente paso fue estudiar Arte Gráfico en la Joso (que por desgracia me pilló en el 2020) mientras lo compaginaba con trabajos en la hostelería.
Ahora ya llevo trabajando más de 4 años siendo librero en Continuará Cómics así que veo todos los cómics que salen (o eso intento). Después de buscar cómics que encajasen en lo que yo quiero específicamente en una historia, me di cuenta de que lo que busco no existe (Quizás es por algo…).
Así que, os acabo de contar mi vida porque Mago Kaka es mi primer cómic (y espero que no el último), y lleva la receta de las cosas que para Joel, Zappe y para mí, son molonas. Si os encariñais de alguno de sus personajes estad atentos a las siguientes historias, porque no iremos muy lejos de Modonostro.