Con un narrador, todo irá mejor.

Álvaro Ortiz te enseña la importancia de un buen narrador en el cómic.

Capítulo dedicado al narrador que forma parte de la guía técnica «SECRETOS DE LA NARRATIVA GRÁFICA APLICADOS AL CÓMIC» que puedes consultar de manera gratuita en la web de Grafito Editorial así como pedir tu ejemplar en este enlace. Esperamos que lo disfrutes.

En prácticamente todos los cómics que he hecho ha sido constante el uso de la voz del narrador, tanto en los más serios y para adultos, como en mi trabajo para niños o en las parodias humorísticas durante la pandemia.
A veces se tiende a pensar que en el cine o en el cómic la utilización de la voz narrador es un recurso facilón, dado que al ser medios visuales podemos prescindir de la misma y limitarnos a “ver” la acción sin necesidad de que nadie nos cuente lo que está pasando.
En los tebeos antiguos que leían nuestros padres, cuando el lenguaje del cómic no estaba tan asimilado como ahora, se usaba la voz del narrador porque se temía que el lector no fuese capaz de entender del todo la acción, pero muchas veces el narrador se limitaba a describir lo que estaba pasando en la viñeta de forma que llegaba a un nivel de redundancia que hoy en día es percibido casi como algo paródico.
También hemos leído cómics donde da la impresión que lo engolado del texto intenta demostrar que
ese cómic es algo más profundo de lo que es y que puede competir con una novela en caso de una
hipotética comparación.
Pero bien usada, la voz del narrador es un recurso bastante útil que puede facilitar que nuestra historia avance a buen ritmo y de forma fluida y, en mi caso, algo que me parece muy importante es que me permite AHORRAR TIEMPO.
No me refiero a que me libre de dibujar cosas, sino a que, aunque existen las elipsis, claro, cuando estamos haciendo un cómic el tiempo o la información ocupa un espacio físico en la página y a más tiempo e información, más viñetas, más páginas y, en consecuencia, libros más extensos y caros.
Quiero decir que por mucha libertad que tenga como autor, si puedo utilizar este recurso para que el cómic no se alargue durante cientos de páginas, me parece una buena opción.
Además cuando trabajo en un cómic, para mí, lo fundamental a la hora de contar la historia es CÓMO Y CUANDO vas dosificando la información.
Siempre recomiendo el libro de Ana Sanz-Magallón: Cuéntalo bien: El sentido común aplicado a las historias, donde los típicos casos que aparecen en los manuales de guion, en vez de estar sacados de películas o libros, aquí aparecen ejemplificados con chistes, para ver lo que cambia el chiste (hasta el punto de perder toda su gracia) en función de cuándo se ha revelado alguna parte de la información.
Para ir acabando, por un lado creo que a veces queda más natural y menos forzado que cierta información nos venga explicada por el narrador, en vez de, como suele pasar en muchas series de televisión, se nos explique a través de los diálogos de forma forzada y poco natural.
Y, por otro, y siempre bajo mi opinión, creo que en un medio como el cómic, donde la cantidad de información visual es tanta y donde, además, leemos las imágenes a gran velocidad, el dicho de “una imagen vale más que mil palabras” no siempre funciona porque a veces es más fácil captar la atención del lector con una palabra que con una imagen.

Álvaro Ortiz