El color como herramienta narrativa

Xulia Vicente te enseña los usos narrativos del color en el cómic.

Capítulo dedicado al color que forma parte de la guía técnica «SECRETOS DE LA NARRATIVA GRÁFICA APLICADOS AL CÓMIC» que puedes consultar de manera gratuita en la web de Grafito Editorial así como pedir tu ejemplar en este enlace. Esperamos que lo disfrutes.

El color es un recurso muy útil en el que nos podemos apoyar para narrar en el cómic, más allá de la información que aporta a la hora de identificar los elementos de la página o de sumar al dibujo para crear la ilusión de un espacio. Pero antes de lanzarnos a contar algunas de estas aplicaciones prácticas, es importante saber que el color cuenta cosas por sí mismo.

La psicología del color revela que las personas percibimos y reaccionamos de forma distinta a cada tono. Por ejemplo, el rojo se puede relacionar con conceptos como la pasión, el peligro o el calor, el amarillo con la riqueza o el resplandor pero también la alerta, y el azul con el reposo, el frío o la melancolía. Les asignamos ciertos valores colectivamente, lo que nos permite utilizarlos incluso en aplicaciones prácticas como son las señales de tráfico o la escala saludable de alimentos, por ejemplo. Hay que tener en cuenta que estos valores se establecen socialmente y, por lo tanto, aunque muchas veces coincidan, pueden variar según la cultura.

Sabiendo esto, vamos a ver algunos usos narrativos del color en el tebeo:

Situar al lector en un tiempo y lugar. Mediante la aplicación de una paleta concreta a toda una escena, podemos ubicar al lector en un contexto y hacerlo reconocible. Al modificarla, podemos hacerle saber que hemos cambiado de espacio o de tiempo con un solo golpe de vista. Recuperar la misma paleta más adelante contribuirá a llevarle de nuevo a un entorno que le resulte familiar.
Destacar elementos. Si mantenemos una gama tonal armónica en un plano, podemos resaltar en él fácilmente algún elemento mediante el uso, por ejemplo, de un tono complementario o de un blanco, algo que rompa con la continuidad. Por ejemplo, en un entorno de azules, pintar una figura en naranjas hará que la vista del lector se dirija automáticamente a este objeto o personaje, diferenciándolo del fondo.
Acentuar situaciones y evocar sensaciones. Aquí es donde entra en juego especialmente la psicología del color. Si queremos acentuar un momento crítico de la narración, o dotarlo de un carácter concreto, podemos cambiar de manera radical la paleta en nuestras viñetas. Un ejemplo muy evidente es el de una acción violenta, destacando la viñeta en la que se produce el impacto con una gama de rojos. Si la amenaza se va palpando poco a poco en viñetas anteriores, se podría ir modificando progresivamente de plano en plano. O incluso aplicarla a toda una escena si queremos transmitir todo el rato esa sensación de peligro. Aunque los rojos sean el caso más evidente, esta aplicación vale para cualquier otro tono, como los mencionados amarillo y azul. Una escena en amarillos podría destacar la luminosidad de una situación, o resaltar la riqueza de la que hace gala un personaje, mientras que los azules podrían aportar sensación de reposo y tranquilidad o, tal vez, algo de soledad y melancolía.

En general, mi consejo es desprendernos un poco de los tonos reales de aquello que dibujamos, y atrevernos a jugar con la personalidad de los colores. Esto nos ayudará a dotar de carácter y de múltiples capas narrativas a nuestras páginas. ¡Así que a experimentar!

Xulia Vicente