Tamaño de personaje en viñeta

David Baldeón te enseña a ajustar correctamente el tamaño de los personajes en la viñeta.

Capítulo dedicado a aprender a ajustar el tamaño de los personajes en las viñetas que forma parte de la guía técnica «SECRETOS DE LA NARRATIVA GRÁFICA APLICADOS AL CÓMIC» que puedes consultar de manera gratuita en la web de Grafito Editorial así como pedir tu ejemplar en este enlace. Esperamos que lo disfrutes.

¿Cuál es una de las herramientas más útiles, sencillas de explicar, fáciles de integrar en el proceso de trabajo de las que dispongo? ¿Cuál puede ser más interesante para compartir en este tutorial? ¿Cuál puede aportar más? He escogido para contaros este recurso, el de tamaño de personaje en viñeta, que además de ser extremadamente útil y sencillo tiene la doble virtud de salir de una experiencia de trabajo real y de abrir un montón de posibilidades para tu cómic.
Al principio de mi trabajo como dibujante de X-Men Legacy recibí una nota de mi editor. Daniel era un tipo muy simpático y tremendamente inteligente, y aunque no daba muchas notas, siempre que lo hacía era con sentido. Sin embargo, esta me pareció un poco aleatoria, incluso caprichosa. “La página está estupenda, pero el tamaño de Pícara en la viñeta 2 y 3 es el mismo. ¿Podrías cambiarlo?”.
Como corrección, no era muy complicada de hacer. Y me pareció tan superficial que decidí no discutirla. Revisé la página y efectivamente, en la viñeta 2 y 3 –dos planos medios sin mayor complicación en una conversación tras una pelea, – nuestra prota Pícara tenía más o menos el mismo tamaño.
La página era perfectamente funcional. La narrativa, clara. No había ningún problema sangrante. ¿Por qué la nota? Decidí que cambiaría el dibujo en la viñeta 3… Y entonces me di cuenta del por qué.
Al forzarme a salir de la casi automática, cómoda y completamente natural disposición de los planos y los personajes dentro de ellos (puesta en escena, o blocking), me vi en la necesidad de encontrar un plus en aquella tercera viñeta. ¿Hacía un plano amplio? ¿Contrapicaba? ¿Lo reducía a un inserto, sin dejar espacio para la rotulación? Opté por abrir plano y picar la cámara. De repente, tenía una visión amplia y detallada del escenario de la pelea, del estado del contrincante, de las repercusiones del combate. Tenía la oportunidad de retratar a Pícara más cansada, triunfal, o indiferente. Un montón de matices y detalles que, de haber conservado la comodidad funcional, natural y sin reproche de la repetición de tamaños, se habrían quedado sin explorar.
Repito: la página original tal y como estaba no tenía ningún problema… aparte de carecer de particular interés y no aportar nada nuevo a la narración más allá de llegar del punto A al punto B. No habría pasado nada por publicarla. Pero al pasarla por el tamiz del tamaño, resultó que podía aportar mucho, mucho más. Tanto la página como yo mismo, como autor.
Esto del tamaño de personaje en página no es una ley. No es inapelable gramática narrativa. No es obligatorio. Es simplemente una palanca. Un pequeño hack mental que te permite abrir posibilidades que están ahí, pero que, en el marasmo del trabajo y la producción, se pueden escapar. Pero un sencillo repaso a tu layout te puede llevar a descubrir un nuevo plano, un nuevo emplazamiento de cámara, una nueva postura de tus personajes que harán que esa página tan funcional como rutinaria cuente muchas, muchas cosas más de las que te encontrarías si simplemente vas del punto A al punto B.

David Baldeón