¿Es Ele un chico, o una chica?

22 octubre, 2021
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“Mis personajes femeninos son poderosos porque no hago distinción de sexo”
George R. Martin

Sentarse en la silla frente a un documento de Word y una maldita línea intermitente que te juzga a cada parpadeo es una de las cosas más difíciles que tiene el oficio de guionista. Pero cuando uno hace de tripas corazón y escribe la primera línea que definirá el primer personaje, la borra, la vuelve a escribir, la borra de nuevo, se levanta a por cerveza y la vuelve a escribir por sexta vez, todo se vuelve un poquito más fácil. Cuando diseñé los personajes de “El Rey de las polillas”, una historia de amor con toques de terror y acción, tenía claro qué iba a ocurrirles a todos ellos (un montón de putadas, para qué engañarnos). Pero no había decidido nada más: su pelo, la ropa que vestían, los nombres, si eran simpáticos o antipáticos, dónde trabajaban, dónde vivían, qué les gustaba comer, qué deporte practicaban o, algo, a priori, importante… ¿eran chicos, o chicas? Ante esta pregunta, cabía hacerse otra: ¿importa realmente? Quiero decir, un guionista debe pensar detenidamente qué significa para un personaje el ser chico o el ser chica. Si es algo que narrativamente tenga peso, o si por el contrario, no influye en absoluto en lo que estás contando.

Está claro que no podemos pensar en el cómic “Paper Girls” protagonizado por un grupo de tíos adolescentes americanos nerd que juegan a rol, porque la obra perdería su identidad. Pero, aún así, nos sorprenderíamos mucho al comprobar la cantidad de obras que serían exactamente igual cambiando el género del protagonista. Es más, ¿sabíais que los protagonistas de la novela de Neil Gaiman, Good Omen, no tienen género definido? ¿O que Theo, de “Las escalofriantes aventuras de Sabrina”, no se identifica con ningún género? ¿O que la showrunner de Steve Universe se identifica como género no binario (lo que explica sus personajes)? La lista no es larga, pero ahí está.

Volviendo al meollo de la cuestión ¿Es Ele un chico, o una chica? Las primeras lecturas de El Rey de las polillas tuvieron algo en común: o bien los lectores dudaban sobre el género de Ele, o bien daban por hecho que era una mujer o un hombre. La interpretación era variada. Y eso se ha extendido a críticas y reseñas, en las que Ele ha pasado de ser “un librero” a “la novia de Tonya”. Pues bien, ni lo uno ni lo otro, porque Ele no pertenece a un género definido o, más bien, pertenece a ambos al mismo tiempo: Ele es una persona de género no binario. Ahora cabe preguntarse la razón, el motivo concreto por el que Ele no es una chica, ni un chico, sino ambas cosas. Y yo prefiero contestar con otra pregunta, ¿por qué no? Pero podría ir más allá, ¿podéis imaginar cuántas de las personas dubitativas pensaron en otra alternativa que no fuese hombre o mujer? Ninguna. Esto demuestra una cosa indudable, y es que necesitamos normalizar y dar representación a esas personas que nunca la tienen.

Y voy más allá, porque cada vez más se habla de la “imposición de ideas” de los nuevos tiempos que impiden que cada uno pueda expresarse libremente sin ser cancelado. Yo no voy a meterme en camisas de once varas porque, primero, no me compete a mí ocupar una voz que no es mía y, segundo y más importante,El Rey de las Polillas” no es una historia sobre la sexualidad, ni es política ni es social, es una historia de amor, acción y terror. Pero sí quiero dejar algo claro: ser intolerante no es tener una opinión. Que te dé rabia encontrar personajes que no sean como tú, no es una opinión, es egoísmo y egocentrismo. Confundir una enfermedad psicológica con una orientación sexual o una identidad de género no es una opinión, es ignorancia. Por tanto, yo siempre me mantendré firme en el lado que habla de tolerar, y defenderé a capa y espada a los que respetan y, qué cojones, hasta CELEBRAN la diversidad.

Al final, lo que realmente me importa es contar una buena historia, con un buen ritmo y que deje poso. Una historia con buenos personajes, con sus inquietudes, sus miedos y sus sueños. Lo demás, es lo de menos, y creo que si conocéis profundamente a Ele, veréis que tiene mucho más en común con vosotros de lo que pensáis. Y si no me creéis, leed vosotros mismos nuestro cómic para comprobarlo. No os arrepentiréis.

Artículo de Ángel Abellán, guionista de «El rey de las polillas»