Guillermo Lizarán te enseña a colocar correctamente los bocadillos.
Capítulo dedicado a los bocadillos que forma parte de la guía técnica «SECRETOS DE LA NARRATIVA GRÁFICA APLICADOS AL CÓMIC» que puedes consultar de manera gratuita en la web de Grafito Editorial así como pedir tu ejemplar en este enlace. Esperamos que lo disfrutes.




¡Hola! Aquí Guillermo Lizarán, hablando de mi experiencia rotulando mis cómics, y de cómo guiar la vista de los lectores mediante un elemento exclusivo del lenguaje del cómic: los bocadillos de texto.
¿Qué distingue un cómic profesional de otro que no lo es tanto? ¿La calidad de la historia o los dibujos? Para mí, la colocación de los bocadillos en la página es lo que separa al principiante del experto. Si están entrelazados con éxito y en el orden correcto, la letra es legible, la intencionalidad del autor se transmite correctamente… Es importante pensar en todo eso desde el principio. No importa si trabajas con guión propio o ajeno: los bocadillos de texto tienen que tenerse en cuenta como uno de los elementos principales cuando compongamos las ilustraciones de una página de cómic.
¿En qué nos ayuda no dejar la colocación de bocadillos para el final? Principalmente, porque ayudarán a los lectores a seguir correctamente el hilo de la historia saltando entre bocadillos, guiándoles a través de la composición de página, haciendo que la lectura sea natural y efectiva. El sentido de la lectura occidental nos hace leer de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Tenemos que prestar atención a esas convenciones para poder guiar por la narrativa sin que nadie se pierda. Visualmente, un rabito entre bocadillos ayuda a conectarlos incluso si están separados. Un bocadillo cortado al borde de una viñeta indicará que la lectura continúa en la siguiente viñeta, incluso si tiene otro bocadillo más cerca suyo. Son pequeños trucos narrativos que podemos usar para guiar la vista.
Otra razón para componer tus bocadillos mientras dibujas es que podrás planear bien la ubicación y el espacio necesarios de los elementos dentro de una viñeta. ¡Nada peor que ilustrar algo durante horas y darte cuenta al terminar que el diálogo de los personajes tapará por completo elementos de esa ilustración, por no haberlo planeado de antemano!
Planificar también te ayuda a gestionar la letra dentro de los bocadillos de texto. Cómo trabajamos el espacio de dentro del bocadillo afecta a los lectores inconscientemente. Si no planificamos bien, podemos caer en la tentación de alterar la letra para llenar el espacio (reduciendo el tamaño si nos quedamos sin sitio o haciéndola enorme para rellenar). Alterar el tamaño así puede hacer que el lector piense que nuestros personajes susurran o gritan cuando no queremos eso. Intentemos que el tamaño de letra sea siempre constante e intencional, pero sobretodo legible.
Recuerda adaptarte a los límites del tipo de bocadillo dejando espacio suficiente entre las letras y el borde; no apelotonar el texto, separando suficientemente letras y renglones; hacer que el rabito del bocadillo apunte al personaje que habla…
¡Fijándote en todo esto, usa tu expresividad! Juega con las formas para transmitir lo que quieres. Un rabito formado por círculos en vez de una línea recta significa que ese bocadillo está siendo pensado, no dicho en voz alta. Un bocadillo puntiagudo puede significar que el texto está siendo gritado. Los bocadillos cuadrados sin rabito suelen transmitir que un texto está siendo narrado fuera de la escena.
¡Hala, a escribir mucho y en bocadillos claros! ¡Chau!
Guillermo Lizarán
